NIÑOS ENGANCHADOS A LOS VIDEOJUEGOS ¿PREOCUPANTE?

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Psicólogos en Oviedo.  

En los estudios relacionados con la psicología infantil, se han venido multiplicando los informes que ponen de relieve los aspectos positivos que el uso de videojuegos puede tener en el desarrollo de ciertas habilidades por parte de los niños.

Sin embargo, en Vivat Psicólogos Oviedo, estamos acostumbrados a recibir más de una consulta por parte de padres preocupados por el excesivo tiempo que sus hijos dedican a jugar a videojuegos.

Lo cierto es que muchos padres fomentan precisamente ese tipo de actividad, desde el momento en que ya no es preciso que los niños se “enganchen a la maquinita” o al ordenador para jugar a videojuegos, como sucedía antiguamente, sino que basta simplemente con dejarles – aunque sea temporalmente – un móvil.

Acostumbrados a convivir con estos auténticos ordenadores de bolsillo, los niños acceden a su uso desde edades cada vez más tempranas. Para los padres es un recurso fácil, un modo de focalizar o distraer  su atención cuando aquellos no pueden – o no quieren – atender sus constantes demandas, interrupciones, rabietas o simplemente su conversación, por pueril que esta sea. A veces, la propia situación familiar o la ausencia de padres propicia ese enganche como medio de evasión por parte del menor.

Como psicólogos infantiles en Oviedo, uno de los centros de vida urbana y laboral de la región, sabemos lo importante que es fortalecer los vínculos entre los niños y sus padres desde los primeros momentos del desarrollo, y también somos conocedores de las dificultades que la vida laboral y sus horarios plantean a muchas familias en relación al cuidado de los menores.

Podríamos hablar de casos de niños adictos a los videojuegos, en los que existe un verdadero trastorno de conducta, en otros se trata de un problema eminentemente práctico: ya no preocupa siquiera el desarrollo personal o de las habilidades congnitivas del menor en el futuro, sino el hecho de que el exceso de videojuegos, se paga con una mayor irritabilidad del niño, o falta de concentración en las tareas diarias.

Por estas y otras razones, muchos padres, acuden  a nosotros con la pregunta ¿cuánto tiempo es bueno dejarles jugar a los videojuegos?. En Vivat Psicólogos nos gusta dar respuestas individualizadas, especialmente cuando se trata de psicología infantil, sin embargo podemos darles algunas pistas.

En  un reciente estudio llevado a cabo conjuntamente  por  la Universidad Pompeu Fabra, la Universidad de Barcelona y la Universidad de Melbourne en Australia, se ha analizado la relación entre el tiempo de empleo de videojuegos y la presencia de problemas de conducta o afección de capacidades cognitivas en los niños.

El estudio realizado en niños mayores de 7 años y menores de 11, ha demostrado que jugar una hora a la semana con videojuegos puede tener una influencia positiva en el desarrollo de las habilidades motoras y en unos buenos resultados académicos. Por encima de ese límite de una hora, jugar a videojuegos no aportaba ninguna otra ventaja apreciable ni incrementaba los efectos positivos alcanzados.

Lo que sí se observaba en el estudio, es que a partir de un límite de 9 horas semanales de uso de videojuegos, se podían apreciar influencias negativas como una reducción o atrofia de habilidades de relación, mal comportamiento o conflictividad con otros niños.

En cuanto a las actividades motoras, se han obtenido pruebas de la existencia de vínculos entre la mejora del funcionamiento de los circuitos neuronales que produce el uso moderado de ciertos videojuegos y el incremento de la capacidad de aprendizaje de nuevas habilidades a través de la actividad y el movimiento. Si bien, esto no debe soslayar el hecho de que la actividad física y el juego en comunidad constituye uno de los mejores modos de relacionarse y desarrollarse en plenitud para los niños.

Y si después de saber esto, continúan preocupados por la cantidad de horas que su hijo pasa delante del ordenador o de una pantalla de móvil jugando a videojeugos, en Vivat Psicólogos Oviedo sólo podemos darles un último consejo: siempre que sea posible, juegen más con sus hijos. Lo agradecerán