MIEDO A HABLAR EN PÚBLICO O A EXPRESAR OPINIONES

La timidez como un lastre

Existen diversos grados en la timidez. Algunas personas aparentemente extrovertidas se catalogan a sí mismas como tímidas en determinadas facetas de la vida. Y no tiene por qué ser mentira. El problema de la introversión y la timidez como rasgos de carácter es cuando estos se convierten en patológicos e impiden desarrollar una vida normal. El miedo a hablar en público es una limitación fastidiosa, pero aún lo es más el miedo a expresar las propias opiniones abiertamente, conocido como alodoxafobia.

No son pocas las que han acudido a nuestra consulta de psicólogos en Oviedo en busca de una solución para este problema y otros parecidos, relacionados con la introversión. O, al menos, de una técnica que les permita superar la timidez y las trabas que supone en el desenvolvimiento habitual de una vida ordinaria.

Miedo a hablar en público

¿Es normal sentirlo?

El miedo a hablar en público, por ejemplo, puede suponer un serio handicap en el desarrollo personal y profesional de muchas personas. Puede presentarse como simple reparo o incomodidad, o como una verdadera aversión generadora de ansiedad profunda. Y ahí podríamos estar ante un verdadero trastorno.

Los nervios propios de toda exposición pública son habituales y normales. Incluso entre grandes actores consagrados tras años en escena o ante las cámaras suele aludirse a esas mariposas en el estómago que preceden a un estreno a una aparición pública. En el otro extremo, la falta de costumbre al hablar ante un auditorio más o menos amplio puede despertar nerviosismo que se traduzca en sudoración o voz temblorosa o escasamente proyectada. Esto es más que habitual y no justifica de por sí una consulta al psicólogo. Es más bien una falta de hábito ante una situación novedosa generadora de cierto nivel de estrés perfectamente asumible y que puede reducirse mediante prácticas sencillas.

Cuándo es un problema

Cuestión distinta es cuando una persona se siente realmente incapaz de hablar ante desconocidos, aunque sea ante grupos pequeños. Si se trata de dar una pequeña charla o conferencia el pánico puede ser absoluto ante la sola idea de hacerlo. Hablar ante los miembros de la asociación de padres o de la comunidad de vecinos será también impensable.

Pero es que también puede erigirse como un muro infranqueable que nos impida expresar cualquier tipo de opinión propia. Y nos hará imposible acciones tan comunes como quejarnos en la cola de la carnicería por alguien que se salta la vez. O incluso, que nos dificulte hablar con un desconocido en caso de una emergencia. Como por ejemplo, para pedirle que haga una llamada a un cerrajero si nos hemos quedado sin llaves y sin móvil. Cuando la timidez o la alodoxafobia nos costriñen hasta esos extremos y nos impiden comunicarnos, sí puede ser el momento de acudir al psicólogo.

Cuestión de autoestima

El principal motivo de las personas que no pueden hablar en público o que temen expresar sus opiniones está relacionado con la baja autoestima. El miedo a no ser tenidos en cuenta actúa como un freno y un lastre. La falta de confianza en uno mismo, hace que temiendo el rechazo, que se anticipa y se da por seguro, evitemos cualquier exposición. Cualquier situación que suponga un intento de captar la atención de los demás, ya sea para mostrarnos tal como somos o para representar un papel más o menos interesante.

Esto de por sí, puede parecer poco inhabilitante, pero lo es. Y más aún si subyacen otros elementos de raíces psicológicas más profundas, los complejos, traumas de la infancia, relación conflictiva con los padres o educadores, etc. pueden rastrearse entre los antecedentes más comunes. La ansiedad y la depresión pueden ser tanto la causa como la consecuencia de estas situaciones.

Cómo aprender a hablar en público y a soltarnos

Pero los psicólogos estamos aquí para ayudar. Igual que existen personas que tienen habilidades innatas para hablar en público hay otras que no. Pero, si bien el carisma es un elemento intangible que no puede entrenarse sí que existen terapias para superar la timiedez extrema. Y para aprender a hablar en público de forma efectiva e incluso persuasiva. El primer consejo que se puede ofrecer desde la psicología es que aprender a hablar suele exigir aprender antes a escuchar.

Entrenar y desarrollar habilidades de escucha activa y empatía desentumecerá los mecanismos de nuestra oratoria. Si nos esforzamos en escuchar a los demás, descubriremos lo que hay en ellos de interesante y qué nos puede hacer conectar con esas y otras personas.

El lenguaje no verbal también puede entrenarse. Y algunas técnicas como la asertividad, la modulación de la voz, los tonos y la proyección, nos ayudarán a comprender mejor nuestra capacidad de expresión oral. A darnos cuenta de que es una herramienta que podemos tratar de afinar y ejercitarnos en ella.

En definitiva, no podemos condenarnos a ser tímidos de por vida. Porque la vida exige ser vivida y no limitarnos a dejar que transcurra. Superar la timidez extrema y el miedo a hablar en público es factible con ayuda psicológica. Si este es tu caso, puedes ponerte en manos de profesionales de la psicología en Oviedo, que sabrán como ayudarte. Contacta ya con tu psicólogo en Vivat.