REIRSE DE UNO MISMO ¿ES BUENO?

Psicólogos en Oviedo.

Reirse de uno mismo es algo muy sano, según la sabiduría popular. Para Vivat Psicólogos en Oviedo no son desconocidos los beneficios terapéuticos de la risa y el humor. Hay mucha literatura científica al respecto. Sin embargo, existen diversos tipos de humor y no todos tienen la misma significación, analizados desde el punto de vista psicológico.

En cuanto a lo de reirse de uno mismo, la psicología académica venía atribuyendo ciertos efectos perniciosos a esa tendencia a no tomarnos muy en serio por sistema. Es el llamado humor de autdenigración, que es el que emplean las personas que se ridiculizan a si mismas con fines de lograr una mejor aceptación social o del entorno.

En Vivat Psicólogos, intersados en todos los avances aplicables campo de la psicología para adultos en Oviedo, queremos hacernos eco de una nueva tendencia. Se trata de un reciente estudio del Centro de Investigación Mente, Cerebro y Comportamiento de la Universidad de Granada, reseñado en la revista Personality and Individual Differences, que viene a arrojar nuevos puntos de vista sobre esta cuestión.

Para empezar, parece ser que el acto de reirse de uno mismo etiquetado como humor de autodenigración y tradicionalmente asociado a indicadores relacionados con la depresión, la baja autoestima, el estrés o la ansiedad, tiene aspectos positivos que no han sido tenidos en cuenta. Por ejemplo, estas actitudes suelen ser indicativas de puntaciones elevadas en dos aspectos del bienestar psicológico como los índices de felicidad y sociabilidad. Y eso es algo a tener en cuenta.

Tomarse a risa las propias cuitas ayuda a desdramatizarlas y a ponernos por encima de ellas, dejando de lado la angustia a la hora de abordar los problemas. Claro que no todo es risible. Y ya hemos hablado en otra ocasión sobre si es bueno reirse de todo o no. Pero es aquí donde los componentes culturales juegan un papel importante. No es lo mismo hacer un chiste de humor negro en Méjico que en Finlandia, pues los patrones culturales difieren. Y también influyen factores generacionales.

Desde un punto de vista psicológico, el humor socarrón de un jubilado de Oviedo, por poner un ejemplo, tiene poco que ver con la agudeza mordaz de un adolescente gaditano, a la hora de reirse de si mismos. Cada uno afrontará sus debilidades desde una perspectiva diferente, aunque pueda ser humorística en ambos casos. Y todas estas diferencias son también llamadas a ser tenidas en cuenta en el estudio citado. La conclusión podría ser, en definitiva, que no es tan malo reirse de uno mismo. Pero siempre con moderación.

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