PROCASTINACIÓN O EL ARTE DE DEJARLO TODO PARA LUEGO

Psicólogos en Oviedo

Especilistas en terapia conductual y desarrollo personal, han puesto de manifiesto cómo los comportamientos crónicos de aplazamiento permanente de tareas pendientes – la llamada procastinación –  muestran una mayor incidencia en los últimos años en diversos grupos de población. Un reciente estudio de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires ha revelado las conexiones entre un incremento de la tendencia a la procastinación, el uso de las nuevas teconlogías, y las personalidades de rasgos acusadamente perfeccionistas. Algo que podemos observar en nuestro ejercicio profesional diario como psicólogos en Oviedo en el seguimiento ordinario de hábitos de conducta y atención a perfiles de personalidad muy diversos, pero que viene a corroborar, básicamente, esas conclusiones. Y es que la procastinación, es un factor cada vez más tenido en cuenta en la  psicología para adultos y en particular en la psicología orientada al crecimiento personal.

De acuerdo con este análisis, el posponer las tareas o quehaceres más o menos desagradables o generadores de inquietud, como visitar al dentista o mantener una charla con el jefe sobre las posibilidades de obtener un aumento de sueldo, además de ser algo que cualquiera podríamos haber hecho – o problablemente haremos – en un momento determinado, puede convertirse en algo crónico. Particularmente si  va asociado a determinados hábitos de pensamiento y a determinadas costumbres.

De hecho, la tendencia a postergar labores aburridas o eludir situaciones conflictivas rehuyendo el afrontarlas directamente, no es algo tan extraño en la mayoría de las personas. Sin embargo, la procastinación lejos de ser inocua, puede influir en nuestra vida personal y laboral y generar frustración, angustia y reproches que inciden negativamente en nuestra autoestima, especialmente si esta postergación de tareas se da con excesiva frecuencia.

Parece ser, que la llamada procastinación crónica podría estar muy relacionada con el efecto de satisfacción inmediata que proporcionan el uso de las nuevas tecnologías, que acostumbran a nuestro cerebro a una satisfacción instantánea o facilitan un medio de evasión eficaz frente a una realidad más o menos incómoda. De ese modo la dependencia de móviles y otros dispositivos online, para la consulta de redes sociales o grupos de whatssap propiciaría que, de modo consciente o inconsciente, recurramos a ese tipo de actividades, antes que aquellas otras que ofrecen una retribución más a medio o largo plazo.  Algo que contribuiría a hacer de nosotros, a la larga y si no lo controlamos, unos procastinadores contumaces.

Por otra parte, la tendencia a la procrastinación crónica también tendría mucho que ver con qué clase de persona eres, pues parece estar vinculada al perfeccionismo como rasgo de la personalidad. Y más en concreto a lo que algunos psicólgos denominan perfeccionistas desadaptativos. Es decir, aquellas personas cuyos estándares de autoexigencia son superiores a la media, pero cuyo perfeccionismo les exige una revisión y corrección constante de lo que han hecho o están haciendo, posponiendo indefinidamente la culminación de cualquier tarea relevante, precisamente por la angustia o el temor al fracaso de no cumplir sus propias expectativas. Todo lo cual implica una tendencia a la procastinación de facto, que impide no sólo la terminación de esos quehaceres sino un desarrollo personal satisfactorio.

En Vivat Psicólogos en Oviedo ofrecemos siempre la mayor delicadeza y profesionalidad en el trato a nuestros pacientes, para determinar las causas y poner las soluciones a cualquier problema de conducta o hábitos perjudiciales, superar cualquier tipo de situación emocional adversa o ayudar a concocerse mejor  a las personas que acuden a nuestra consulta. Por eso, si crees que sería bueno para tí visitar a un psicólogo, no lo dejes para otro día, simplemente házlo.

 

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