¿ADICCIÓN A LAS REDES SOCIALES?

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Psicólogos en Oviedo.

En Vivat Psicólogos en Oviedo acostumbramos a tratar a muchas personas que se sienten vulnerables. No sabemos si te consiseras una persona vulnerable. Desde luego para el gigante de Ias redes sociales Facebook, lo eres. Y lo saben.

Al menos así lo ha reconocido recientemente el cofundador y antiguo presidente de la red de redes, Sean Parker. Desvinculado de su antigua empresa ha hecho públicas algunas reflexiones interesantes, como afirmar que al crear Facebook, lo que trataban era de sacar partida de una vulnerabilidad de la psicología humana, como es la necesidad de reconocimiento.

Con un número de usuarios mundiales por encima de los dos mil millones, hoy en día en la conocida pirámide de la felicidad de Maslow, habría que colocar a la persona con mayor número de amigos en redes sociales, o que recibe más cantida de me gustas, likes o retwits a sus publicaciones, comentarios o imágenes. Si se trata de buscar el reconocimiento ¿qué puede haber más poderoso y tentador que obtenerlo directamente por la simple presión de un botón por parte de milones de personas, que constituyen nuestro público potencial en las redes sociales?

Vivimos en un mundo de posibilidades novedosas y también de nuevos retos emocionales. Peligros como el ciberbullying, la adicción a las redes sociales o las relaciones virtuales que ya hemos analizado aquí, se superponen a inmensas oportunidades de mejorar nuestra comunicación y conocimiento. Por eso hay que estar alerta, pero sin alarmismo.

Como psicólogos para adultos en Oviedo sabemos que el reconocimiento social actúa como bálsamo reparador y en ocasiones proporciona beneficios díficiles de ponderar. Los problemas de autoestima abundan en nuestras sociedades hipercompetitivas. Sin embargo, lo que han venido a facilitarnos las redes sociales no deja de ser un sucedáneo del reconocimiento real como reoncoce el citado Sean Parker. Por eso desde Vivat Psicólogos os invitamos a buscar el reconcimiento en las personas más próximas y a través del trato directo y personal. Porque una sonrisa de verdad siempre conmueve y llega más adentro que un pulgar hacia arriba o que un simple dibujo.